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La llegada a México de empresas asiáticas que buscan relocalizar sus plantas productivas en zonas más cercanas a los grandes centros de consumo, evitando con ello las posibles disrupciones en cadena de suministro, como las que se presentaron durante la pandemia por COVID-19 -tendencia denominada nearshoring-dará un impulso al proyecto del transporte marítimo de corta distancia (TMCD) que se busca madurar en el país.

“Hay navieras mexicanas que están haciendo esfuerzos para mover en cabotaje y en transporte marítimo de corta distancia. Hay áreas de oportunidad importantes que se verán reforzadas a medida que se desarrolle esta idea de relocalización. México tiene que pensar en qué tipo de cadenas podemos tener ventajas competitivas”, comentó Carlos Martner, coordinador de Transporte Integrado y Logística del Instituto Mexicano del Transporte (IMT), durante su participación en el XXVI Congreso Anual de Agentes Navieros, organizado por la Asociación Mexicana de Agentes Navieros (Amanac).

El propio gobierno mexicano, a través de las autoridades marítimas, ha dado impulso al TMCD y el cabotaje para el transporte de mercancías con la aplicación de descuentos en las tarifas que se cobran por el uso de infraestructura portuaria, así como con la puesta en marcha de proyectos como el de Mesoamérica y Florida, que buscan alcanzar costas centroamericanas y estadounidenses.

Sin embargo, en temas de carga internacional movilizada por la vía marítima uno de los principales retos a vencer es la facilidad aduanera que ofrezca el país y que motive una competitividad logística.

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), México tiene un potencial de 35 mil millones de dólares en términos de generación de divisas por exportaciones motivado por el nearshoring, siendo el principal país en América Latina con amplias oportunidades para sumarse a esta tendencia, aunque los números al respecto que se han presentado hasta ahora son incipientes.

Por su parte, Ricardo Sánchez, especialista en temas marítimos del Caribbean Research Institute, advirtió que en términos macroeconómicos se tienen señales de una posible recesión en el mundo, al observar los constantes números negativos que se han presentado en Estados Unidos y un menor ritmo de crecimiento de China, las dos potencias económicas globales.

En esta situación se insertan elementos como los daños en la globalización que se han presentado por la pandemia, el estrés en las cadenas de suministro, el incremento en los precios de los productos y alimentos, así como en los precios de la energía, la guerra entre Ucrania y Rusia, entre otros, que han hecho más complejo el crecimiento de los países.

“Cuando estamos tratando de entender hacia dónde va la logística internacional no podemos no tener presentes estos elementos. Hay muchas señales de contracción en el comercio internacional, señales de alerta. Tenemos un problema bastante serio ante nosotros y que impacta en la actividad marítima internacional”, afirmó Ricardo Sánchez.

En este mar de complicaciones también se agregan otros elementos que tendrán un impacto importante en el transporte marítimo internacional. “Estamos en un cambio tecnológico, una nueva revolución y, en eso, también se deben atender temas de medio ambiente. Nuestra industria está en pleno cambio de combustible, pasando de combustible fósil a limpios. Estos factores van a pesar en nuestra industria. Este cambio de combustible será paradigmático. La tecnología es un gran desafío, eso implica que cambiemos la estructura mental y comencemos a compartir información”, dijo por su parte Javier Dulce, presidente de la Federation of National Associations of Ship Brokers and Agents (Fonasba).

Fuente: T21